martes, 27 de junio de 2017

EL CERRO DEL ARTE

 
En el cerro del arte, un canto antiguo exhalaba un resquicio de caliche dormido.
Una flor de labranza, como ropa tendida entre la ruda tierra expelía ese canto nacido a media voz, sin más acorde que unas manos acompasadas, que unos gestos donde el mosto vertía su remoto milagro.
Y allí nosotros, ¿recuerdas?, en ese extraño pálpito donde las manos labriegas de una viña nos mecía sublime.
Huéspedes los dos de un beso, de un abrazo... Inocencia vestal nacida de un paisaje donde el surco de las piedras calizas se ovillaba blandamente en mi pecho y se ovillaba blandamente en tu pecho.
Sin más edad que la edad del aire. Convidados y al calor de esa lumbre degustamos, poco a poco el vino y la vianda.  
Y victimas los dos de aquellos cantes, aquel paisaje, aquella gente, sucumbimos abrazados, justo donde un ángel plegado, coronado de cepas reposaba sus alas.
 
                                                          Isabel de Rueda

sábado, 24 de junio de 2017

HORQUILLAS EN LA VENTANA

Aquí dejo algunos poemas de este libro inspirado en el flamenco y que fue publicado en el 2014 por la editorial sevillana Los Libros de Umsaloua

                                                                                           A mi madre Mercedes y a mi abuela Isabel,
                                                                                            soñadoras de lunas y ventanas.


A MODO DE INTRODUCCIÓN


Horquillas en la ventana es un poemario de carácter intimista que nace desde la introspección y nace fundamentalmente como un acto de amor.

Un libro inspirado en ese hondo palpitar que es el flamenco y que pretende a su vez ser un pequeño homenaje a la tierra donde he nacido y me he criado, que es Jerez y que se extiende, como no podía ser menos, a las restantes provincias que conforman Andalucía.

Se trata de una serie de pequeños poemas, que al modo de la pintura impresionista, recoge pequeñas pinceladas, retazos de emociones vividas a través de esa genuina manifestación artística que es el flamenco y todo los que éste engloba en su vertiente más profunda.

Un libro que se ha ido gestando verso a verso, no como lo pudiera hacer una entendida o especialista en el flamenco, que no lo soy, sino desde el sobrecogimiento que este arte me produce.
Sentir la cicatriz de una herida en un quejido, el desgarro de una siguiriya o el fulgor del martinete, tenebrosa región- como diría Caballero Bonald- premonitoria del vacío...es lo que ha provocado que no mis noches, sino mis versos se vistan de corinto, en alusión a Luis de la Pica, en este libro que de cierta manera se aleja de mis anteriores libros, no tanto en su forma, aunque sí en el tema, acaso más localista pero que al igual pretende, como así mismo es el flamenco, la trascendencia.

No sé si este libro hubiera sido posible de yo no haber procedido de un barrio tan gitano, tan mestizo y emblemático como es el barrio de San Miguel.

No sé si hubiera sido posible, de no haber jugado de niña en la Plazuela, de donde era oriunda mi madre, transitado sus calles, la humilde casa de vecinos donde mi abuela me colmaba de besos en las asiduas visitas semanales, allá en la calle Acebuche, en donde un patio de vecinos me mecía con su arcaico olor a especias. Sin el recuerdo del caliche en las paredes, sin el búcaro, sin mi abuela, sin las tradicionales zambombas, sin el cante espontáneo que se fraguaba en las fiestas, el baile imprevisto de algún vecino que de pronto perpetraba en mis ojos de niña.

                                                                                                                          Isabel de Rueda



"Aquel día bajé a tientas a tu alma encalada y húmeda"
                                                          Rafael Alberti


CARMENES DEL SUEÑO

Hay zumbidos,
rastrojos de coplas,
pedacitos de palmas en los dulces
cármenes del sueño.
Estuve allí,
aún no había nacido, pero estuve
con el alma
envuelta en los tablaos de las fuentes,
en la sola estación de un fandango
                                                                         estuve.


ALBOREÁ


Amanecía.
Y todo el derroche en la aceituna
de sus ojos verdes.
Toda la flor amanecía
en ese olivo gallardo de sus ojos.
y me agarré a sus iris
entre las calles blancas que bordean
lo inocencia de un niño.


SEGUIRILLA

Pulsé
este soplo de lluvia con mis dedos
y calle abajo
la guitarra más adentro lloraba...
No era mío este solo empedrar silencios,
no era mío este acorde de rejas,
ni este sobrio baile de tristeza y muerte.
No era mío pero estaba
tan dentro de mí su boca,
su amarilla cárcel en aquel hondo
palpitar helechos,
                   estaba
su figura tan dentro de mí, su cuerpo,
su morena frente almacenada de pesares altos.


JONDURA

Y era un tiento
su manera fina de arbitrar la lluvia;
a lo Morente,
chaconeando espacios, lugares para el duelo.

Las paredes
del tabanco temblaban como alas.
Inquietudes blancas
con lágrimas mi corazón batía.


JEREZ

En Jerez,
un paisaje de peines, de vinagre y ollas
en los andares antiguos de las madres.
Un paisaje de ramas en las caderas
oblicuas de las novias cuando bailan,
en Jerez
un collar de macetas y un cante.


LA FRAGUA

En lo más alto
de la fragua y sus dones; los espejos
de todo lo pasado en un quejido
                   o un martinete.



MESTIZAJE

Y había un zoco de zambra allí en sus ojos.

Un abismo mestizo y los canales
de la bella Venecia dormitaban
en sus senos ardientes como un vino
recogido en su bota.


                            A Juana la del Pipa

LINAJE

La heredad de sus brazos,
la penumbra desnuda y aquel linaje
de llanto en las raíces pernoctaban
con fervor en su boca.

Más que un rito,
un crujido de venas, aquella hembra
agarrada a la tierra de sus muertos.
Un crujido de sombra
abismal y terrosa en esa rosa
azul de la memoria.


GUITARRA

Los cortijos,
la noche y sus fogatas
en ese acorde acústico del hambre
cuando vierte
sus dedos entre las cuerdas
y un punteo
de luz entra en la choza
olvidada del patio
y me enternece
con sus ubres de cal y de naranjo.

Dibujo Chencho Zocar





















SOMBRAS

Hierbabuena
y limones de Málaga escondidos
en un tablao,
en un punteo sesgado de guitarra,
en un rasgueo de cárceles y luna...
                        Hierbabuena
y limones de Málaga en mi pecho
anillado de sombras.

                       
                      A Dolores Agujeta

OJOS

En la plazuela oscura de tus ojos,
he visto
la insondable estrella que te habita,
la emoción de los astros
en un espasmo trágico de lluvia.
                      He visto
la silueta confusa de cien niñas,
el clandestino miedo.

En la plazuela oscura de tus ojos
he visto
el sopor de la fragua,
                       el martinete.


                              A Luis Zarzana

SOLEÁ

Arrabales de luna
en las tinajas rotas de sus ojos,
en los lebrillos
de sus horas terribles,
                      donde el arco
de sus cejas negras,
el viento,
la cal y la manzana de su boca,
donde el agua
de las turbias fuentes, habitan
en la techumbre de su sola
                      soledad de arena.

                                 


                                               Juan Breva tenía 
                                               cuerpo de gigante 
                                                y voz de niña.
                                                          (F.G. Lorca)  


DE IDA Y VUELTA

Cuánta mezcla de mango y de aceituna
en un quejido lejano de macetas.

Cuánta mezcla de manos,
de suaves zapateos, percusiones
de jambre por los anchos
pucheros de ese lento
aflamencar orillas.

Cuánta mezcla de nube y azotea
en esa ardua lucha
de llorar los miedos.

Cuánta mezcla vertida en los enseres
marginales del alma.


                   Es cierto que en el Sur tuve dulzuras
                                                       (Concha Lagos)


DEL TIEMPO

Me busco en la cañada de una foto
en el cerro olvidado de un mapa
que habita en la memoria de los signos.
Transito,
diviso sus perfiles,
veo a la niña,
                siento
el musgo en los recodos
ligeros de una calle
                   ya sombría.
Veo a la abuela,
el patio de vecinos, esa reja
             y me detengo
detrás de la muralla,
entre las frescas parras de aquel atrio.

El tiempo entonces ya no es tiempo...

Son jazmines las horas,
son campanas trocadas, acebuches
adoquines dormidos en el radio
celeste de algún hule.
             Delantales
de búcaros y lunas.

El tiempo
ya no es tiempo donde abrazo
tu nombre en un maullido
tristísimo de ausencia.
 
 
 
Dibujo, Chencho Zocar

                                                           

                                                                A MI ABUELO
 
 
 
Una telera de pan; hacer un ajo,
un tomate,
un pimiento,
la sal en un lebrillo y a majar
para cubrir el frío de las duelas...
para intuir la alquimia en los toneles
de sus ojos brillantes, ¡ah, mi abuelo!
tonelero de oficio y alma de lince,
cantaor de tangos y de relinchos.
 
 
 
Los libros de Umsaloua
 
 

domingo, 18 de junio de 2017

A GLORIA FUERTE

 Dedicado a la Poeta Gloria Fuerte en el Centenario de su Nacimiento
 
 
 
Aprendió que ser poeta,
era un rango valioso y a tener en cuenta,
 el día que el espejo le sopló al oído
y le dijo a Gloria que tomara un taxi y se adentrara
por todos los carriles de su corta existencia.
Así lo hizo.
Entonces fue que vio la barba de un anciano
en la puerta justo
que había en el horizonte de sus sueños.
El anciano carecía de rostro
pero el alma de su aura era excelsa y profusa.
Ese detalle no la turbaba, pues a cambio
el anciano disponía de una ristra
de bellas y disparatadas palabras
para nombrar el mundo...
Yo soy el verbo -dijo,
y a ti te otorgo la palabra,
la coma y el acento...
y Gloria
se  llenó de risas y de colores
y sin saberlo
amó la soledad que acompaña al poeta,
feliz 
por ese don que el dios de la palabra le otorgara.
 
                                                                                                                                       Isabel de rueda 
 
 
 

sábado, 17 de junio de 2017

SOLSTICIO DE VERANO

BRINDIS POR EL SOL

 
Si realmente, como  muchos  piensan, existiese un dios. Un Ente superior y omnipotente, pienso que éste no podría ser otro, sino un dios Solar.

Eso es también lo que debieron pensar todas las culturas en su más remoto origen, llámese a este dios Hindra, Helio, Ra, Apolo, Jesucristo...

Un dios de luz, portador de la antorcha, sabedor y alumbrador del enigma del que somos presos y que hoy nos reúne en este mágico ritual de manos.

Da igual si este dios Solar fuera conducido por una barca como pensaban los antiguos egipcios o por un carro de oro, como decían los griegos, tirados por unos bellísimos toros de fuego, porque todo es Uno.

Sin embargo hoy, más que nunca, quiero hacer alusión a ese dios antropomorfo de la cultura griega, ese dios del Olimpo llamado Apolo, creador de la lira y la poesía, vencedor de tinieblas, como todos los dioses solares, dador de luz, capaz de generar jardines, crear oráculos en el interior de nosotros mismos, con el mismo poder para matar a la serpiente Pitón que para abrir balcones, puertas entre la bruma de nuestro propio ser.

Brindar y festejar al Sol ante todo en la cosecha de una amplia sonrisa. Brindar y festejar el Sol en la poesía que encierra el universo, en la música del cosmos, donde no existe espacio, donde no existe tiempo. Brindar y festejar el Sol juntando manos, tocando amigos...creyendo siempre en la utopía de saltar el fuego a través de las manos que se enlazan, y por qué no, brindar y festejar el Sol a través de esta ofrenda lírica, de este hermoso río de purificación que es también la Poesía

Isabel de Rueda
 
 
 
 
PANDORA G.ROSSETTI


sábado, 10 de junio de 2017

La Sonrisa de la Esfinge

Jean Philippe Elantkow
MUÑECA ROTA

Partirse
como un cristal, volverse añicos.
Ser muñeca rota en esta sala
de oscuro pavimento,
un peluche más
perdido en la basura,
con los muslos atados
y la palabra
temblándole de insectos.




María Amaral




AVE FENIX

Un aura de vejado ataúd la encadenaba
a la ingrávida sombra
después que la ruptura del amor aventase
las negras mansiones de nubes,
los palacios de escombros
que había entre sus manos.
Barrer
uno a uno los cristales afilados del odio
suponía vencer,
rehacer otra luz,
caminar
de otra forma distinta.
Suponía
              nacer,
olvidar cementerios, dar dos pasos, subir
allí en la escalinata de sus mismos pechos,
y respirar
como si nunca el odio le enviara misivas,
diminutas estampas otoñales,
tan obscenas
como la misma muerte.




Pablo Picasso


ARMAS PARA LA LUZ

Un puñado de palabras para hacer jarabe,
para hacer una casa y un fusil.
Un puñado de sílabas y un silencio
para hacer el ramo de las novias.
Una pizca de adverbio,
un sentirse pronombre,
un artículo al fin, al fin, indeterminado
para amar. Y un verbo solo por cuartel.
Como el Beso de Gustav Klimt, un beso
sembrando entre sus bordes la querencia,
la gramática exacta de la luz.

(Isabel de Rueda del Libro La Sonrisa de la Esfinge)

martes, 6 de junio de 2017

TU SILENCIO EN VOCES



No me llenes de vacío
que la nada no la quiero,
si acaso calla
y lléname de silencio.


HOY SÉ

Hoy sé
que nada vale tanto
como este andar despacio en la vereda.
No importa si una nube
te está mirando o te codicia,
pues el sol
nunca abandona a sus dorados rayos,
ni su carro de luz
se aleja nunca para siempre.


IMAGINAD


Imaginad que un llanto se disuelve,
un llanto antiguo, viejo como el hombre...
que un camino es sólo un equipaje y las pisadas
la ropa que nos cubre.
Imaginad un bosque,
una brisa, un río en nuestra sangre.
Qué paz ¡Dios mío! al recordar
que el sol existe:
que somos una brizna de algo
que puede ser hermoso.
Acaso una gaviota sin más ansias
que llevar sus alas al mar,
su cuerpo al viento.
Qué paz imaginar que somos
un poco dueño de nosotros,
de los sueños, dueños
¡Imaginad!


SE NEGÓ A SER PIEDRA

Se negó a ser piedra y se erizaba
súbita de sangre.
Crece el frío tras la puerta. Dentro
del hotel, serena está la luna.
Amor por ti mi corazón se agota.
Mi alma se despuebla y cruza ríos,
trepa en los tejados, besa el bosque,
sabe cultivar las rosas...
Se negó a ser piedra
y caminaba dentro de su hotel sagrado.
Su corazón oía,
y su silencio eran piernas entornadas,
y era un seto
en otras piernas más viriles, más hermosas.

EL TIEMPO

Y es la tierra fuego y yo me quemo.
Me quemo lenta. Entre sus brasas se esparcen
también lentas mis cenizas.
                           No importa
que traiga alegres notas la mañana,
ni que mi boca, perfil de un sueño ría...
yo soy bosque y me quemo.
Agoto mis reservas. Veo
alzar al viento el vuelo,
pájaros que emigran de mis ramas
ya quemadas, ya cansadas...
Pero nada es triste y todo es triste.
El sol está conmigo y yo río.
Entre poblados de caña y adobe me cobijo
del tiempo y sus destrozos.
Más amo a mi pesar las llamas,
el fuego, las brasas, las cenizas.
La vida que alienta, que devora;
reptil sangriento en la carrera
de tantas idas y venidas.

DESDE EL SILENCIO

Desde el silencio
he bajado a la raíz escondida del árbol
y he subido
trepando como un niño por la altura
verde de sus ramas.
He llorado
con el llanto seco del desierto,
he muerto en el invierno de la ausencia
y he nacido, nuevamente con la tarde
tentadora, joven, precisa.
Desde el silencio amo,
sueño, recreo, invento,
discrepo con el mundo y siento
los colores y mi reino.




lunes, 5 de junio de 2017

LLUEVE

 
 
Gustav Klim



Llueve. 
El invierno dulcemente se acerca.
Me promete silencio,
ovillar otro espacio de lumbre,
me promete el amor,
a veces cruel como una esfinge,
a veces tierno como las alas de un ángel.
El invierno llega
con su música leve en un email,
en un paquete cerrado en cuyos lazos
de brillante envoltorio se decantan
las rosas fragantes de los parques.
El invierno llega, amor mío
y yo te espero
sentada en el andén del primer beso,
con la misma maleta de siglos,
aquella donde un día
nos mordimos los ojos para luego mirarnos
en esta lluvia y abrazarnos
por encima del tiempo,
susurrarnos al oído
          las calladas promesas.

                                   Isabel de Rueda.

domingo, 4 de junio de 2017

A MI MANERA

A mi manera fui arqueóloga entre los libros.
Con pico y pala escarbé en los diccionarios,
y junté palabras.
Disecados latidos irrumpían mis noches.
En mis desvelos fónicos y sintácticos
componía poemas a veces ilegibles...
sin embargo la semántica reinaba en aquel reino
de nocturnas pasiones.
Las tinieblas que habitaban
en el silencio de mis noches insomnes
lucían entonces con coronas de armiño.
¡Hágase la luz y sola las palabras
desnudas se alineaban a mis ojos.
No era Erato ni Calíope la musa,
ese anhelo imparable, pero era...
No era yo y la mano y el teclado
hilaba extrañas músicas venidas
de ese espacio intangible que había en mí.
Mi conciencia entonces despertaba,
y yo sabía
que ejercer la ecología de aquel modo era
como tocar los colores que contienen las piedras,
era como tocar a Dios.
                      
Holpe Gangloff
Isabel de Rueda

Ser un aprendiz de actor


                  A Alvaro Quintero


Hope Gangloff

DECIMA
Ser un aprendiz de actor,
el mandarín de tu sueño
y ser de tu vida el dueño,
de tu musa el director.
Nunca ser estafador
de tus versos modelados,
alumno de nobles hados
en esta escuela mayor.
Exultante, ser señor,
de tus poemas, soldado.

DEL LIBRO PISADAS SOBRE LIENZO

Yo amaré también en árbol o en pájaro cuando mi piel descanse en otras islas.                                    Julia Uceda ABISMO ...