Con pico y pala escarbé en los diccionarios,
y junté palabras.
Disecados latidos irrumpían mis noches.
En mis desvelos fónicos y sintácticos
componía poemas a veces ilegibles...
sin embargo la semántica reinaba en aquel reino
de nocturnas pasiones.
Las tinieblas que habitaban
en el silencio de mis noches insomnes
lucían entonces con coronas de armiño.
¡Hágase la luz y sola las palabras
desnudas se alineaban a mis ojos.
No era Erato ni Calíope la musa,
ese anhelo imparable, pero era...
No era yo y la mano y el teclado
hilaba extrañas músicas venidas
de ese espacio intangible que había en mí.
Mi conciencia entonces despertaba,
y yo sabía
que ejercer la ecología de aquel modo era
como tocar los colores que contienen las piedras,
era como tocar a Dios.
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| Holpe Gangloff |

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