
Tristes armas si no son las palabras
Miguel Hernández
ARMAS PARA LA LUZ
Un puñado de palabras para hacer jarabe,
para hacer una casa y un fusil.
Un puñado de sílabas y un silencio
para hacer el ramo de las novias.
Una pizca de adverbio,
un sentirse pronombre,
un artículo al fin indeterminado
para amar. Y un verbo sólo por cuartel.
Como el beso de Gustav Klimt, un beso
sembrando entre sus bordes la querencia,
la gramática exacta de la luz.
Isabel de Rueda
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